viernes, 30 de enero de 2015

La mirada de Simon Frith sobre la crítica de rock




La crítica del rock siempre depende de algún miro: el miro de la comunidad juvenil, el miro del artista creador. La realidad es que el rock, como toda la música popular del siglo XX es una forma comercial, es música producida como mercancía -para sacar provecho de ella que se distribuye a través de los medios de comunicación como cultura de masas. En la práctica es muy difícil decir exactamente quién o qué es lo que el rock expresa, o quiénes son desde el punto de vista de los fans- los  intérpretes auténticamente creativos. El mito de la autenticidad, además, es una de las consecuencias ideológicas propias del rock, un aspecto más de su proceso de venta: las estrellas del rock pueden ser comercializadas como artistas y su sonido particular como un referente de identidad.
La crítica de rock es un medio de legitimar gustos justificando los juicios de valor, pero en realidad no explica cómo se formulan esos juicios. Si la música no se crea en realidad según un relato de «autenticidad», entonces debemos preguntarnos cómo somos capaces de juzgar algunos sonidos como mas auténticos que otros: ¿qué es lo que escuchamos realmente para formular nuestros juicios?
¿Cómo sabemos que Bruce Springsteen es mas auténtico que Duran Duran, cuando los dos están grabando discos según las reglas del mismo complejo industrial? ¿Cómo reconocemos la buena música en géneros distintos del rock, en las formas de pop o de música disco que no se definen en términos de autenticidad? Seguimos sin poder despejar la incógnita del valor en la música popular.(Sobre el "valor" de la música popular. Del libro "Ritos de la interpretación")

No hay comentarios.: